ARTÍCULOS,CULTURA,HISTORIA

El 11-M, quince años después. Algunas preguntas y algunas respuestas.

12 Mar , 2019  

Juan Manuel Álvarez Espada

Desde Encinasola…

 

Ayer se celebró el decimoquinto aniversario de los atentados «de Madrid, de Atocha, del 11-M»… ni siquiera nos ponemos de acuerdo en la forma de nombrar un horror.

Este aniversario viene marcado por las “revelaciones” del comisario Villarejo y los ecos de sus declaraciones en diferentes diarios en papel y electrónicos. Uno de ellos es el que he leído de Pedro J. Ramírez en el periódico “El Español”, cuyo título es El 11-M y los mercaderes del Quijote (1).

No puedo estar más en desacuerdo con su contenido, dado que su línea argumental se basa en los archiconocidos agujeros negros, y en una posible conspiración internacional para un “cambio de timón” en la política española de aquel año. En unos días, hemos pasado de que la base de los atentados estaba en el Líbano, a que quizás Marruecos tuviera algo que decir con respecto a dichos atentados o que posibles espías franceses fueron contratados para eliminar pruebas que condujeran a la autoría de la masacre. More…

ARTÍCULOS,CULTURA

LA INSOPORTABLE BREVEDAD DEL SER

17 Ene , 2018  

Manuel Rosa Moreno

Del aprendizaje de la decepción

A la hora de hacer repaso, desde una perspectiva historiográfica, de todas las concepciones antropológicas vertidas sobre las características que definen al ser humano en su condición de tal, se cae en la cuenta de que hay dos vías distintas -y hasta cierto punto disociadas- en lo que respecta a las estrategias de aproximación: la vía biológica y la vía biográfica. Esta primera tiende a reducir la dificultad inherente al problema «homo» a una serie de propiedades o atributos psicofísicos que singularizan lo humano y le dan su carácter específico. El repertorio es inacabable, como sabemos. Unos cifrarán la esencia del ser humano en la Razón, otros en el Deseo y los de más allá en el Alma, la Voluntad, la Conciencia o el sistema límbico. La segunda vía se centra en definir al hombre «por lo que hace», asignándole una serie de predicados definitorios (homo faber, homo sapiens, homo economicus, homo videns u homo compensator…) que reúnen en la acción, el trabajo, la cultura o la economía la piedra de rosetta que nos da forma. Además de estas dos sendas antropológicas, hay una tercera, más prudente y menos obsesionada con afrontar los problemas exclusivamente en virtud de buscar soluciones, que reconoce la imposibilidad de fijar en otras tantas etiquetas algo tan complejo como lo humano y, entonces, paradójicamente, se le acaba asignado otra etiqueta más, aunque este vez implícita, la de homo irreducible.

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