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“LOS ÁNGELES QUE LLEVAMOS DENTRO” O EL DECLIVE DE LA VIOLENCIA SEGÚN STEVEN PINKER.

19 Jul , 2017  

Juan Manuel Álvarez Espada

 

Desde Encinasola

 

 

Empecé a saber de Steven Pinker cuando estudiaba Procesamiento del lenguaje natural (PLN). Por favor, no confundir PLN con la pseudociencia “programación neurolingüística” (PNL).

Dentro de la inteligencia artificial y en una de sus ramas, El aprendizaje y el razonamiento automático, Larry Wos definía el mismo como la “aparición de conclusiones” a partir de hechos. Uno de los componentes del aprendizaje o del razonamiento automático es el procesamiento natural del lenguaje o cómo reconocer y clasificar entidades nombradas en lenguaje natural (opiniones, sentimientos, en definitiva, hechos) en elementos entendibles por una inteligencia artificial.

Consideraba Steven Pinker que el lenguaje natural, como otros talentos humanos, son innatos en el hombre al nacer y no son adquiridos por aprendizaje, cultura, ingeniería social, etc. En su libro La tabla rasa habla de ello.

Pero no quiero hablar hoy de esta importante idea. Mi artículo analiza otra de sus obras importantes Los ángeles que llevamos dentro. El declive de la violencia y sus implicaciones, sobre la disminución de la violencia escrito en 2011 por Steven Pinker. El estudio de la violencia, como es bien sabido, forma parte de las ciencias políticas, aunque abarca otros aspectos como la sociología o la economía.

Previo a este libro, existieron algunos trabajos por parte de otros especialistas sobre el tema. En el año 2000, el politólogo Ted Gurr indicaba que la violencia étnica estaba en decadencia. En 1987 el historiador John Gaddis, también indicó que, en el período posterior a la segunda guerra mundial, había habido una época de paz entre grandes potencias. También el politólogo John Mueller expresó en 1989 que la guerra entre las naciones desarrolladas era obsoleta. Joshua Goldstein, otro politólogo expresó en su libro de 2011, Ganar la guerra a la guerra, la disminución de guerras interestatales y civiles.

La diferencia entre los autores anteriormente citados y Steven Pinker radica en que, este último, además de aportar numerosos datos, intenta dar una explicación (data mining) a los mismos, estableciendo una teoría general.

Si tengo que definirme sobre este particular, estoy de acuerdo con lo que plantea el libro, lo que he podido leer adicionalmente y lo que he podido ver sobre la disminución paulatina de la violencia y que esta, salvo alguna posibilidad que indicaré, acabará siendo (la violencia) un aspecto residual de las relaciones humanas, ya sean locales, nacionales o internacionales.

La idea central que expone el libro de Pinker es que nuestra época es menos violenta, menos cruel y más pacífica que cualquier período anterior de la existencia humana, al menos desde 10.000 años A.C., época que considera como punto de partida en su análisis.

Comienza indicando Pinker que la explicación a dicha disminución se produce por la sucesión de una serie de “tendencias” que la facilitan.

  • La primera de ellas es el proceso de pacificación que según el autor debió producirse al aparecer las primeras civilizaciones agrícolas.
  • La segunda tendencia es el proceso de civilización, que se asocia con el surgimiento del estado-nación. Este actúa como poder coercitivo y, a la vez, se va dotando de mayor legitimidad.
  • La tercera tendencia es la revolución humanitaria, se sitúa en los albores de la ilustración y en países de la zona europea.
  • La cuarta tendencia es la larga paz. Este período comienza al terminar la segunda guerra mundial, ha durado 65 años y es donde las grandes potencias y los países desarrollados en general, no han librado guerras entre ellas. No obstante, en este período cabe destacar, en los años 50 y 60 del siglo XX, la existencia de numerosos episodios de violencia debido a los procesos de independencia con numerosas guerras civiles y a lo que Pinker llama “guerra de poder” sobre todo ideológicas. Una vez acabada la guerra fría la violencia volvió a bajar.
  • La quinta tendencia es la que denomina la nueva paz. Arranca al final de la guerra fría. Esta nueva paz no solamente ha disminuido las guerras interestatales (esta disminución la basa en la proscripción de la guerra por la ONU salvo defensa propia o con autorización del consejo de seguridad y al análisis coste-beneficio más exhaustivo a la hora de plantearse ir a la guerra) sino que otros episodios de violencia también han remitido: guerras civiles, genocidios, represiones por gobiernos autocráticos y ataques terroristas. En esta tendencia tengo que decir que el terrorismo es un fenómeno relativamente moderno y su tendencia desde mediados de los 50 del siglo pasado ha ido aumentando más que disminuyendo.
  • La sexta tendencia la denomina “la revolución de los derechos” en la cual estamos inmersos en la actualidad. Niños, mujeres, homosexuales, minorías étnicas e incluso animales ven reconocidos cada vez mas sus derechos.

Pinker rechaza la violencia como un elemento perenne en el ser humano, igual que comer, el sexo o la necesidad de dormir. Considera que, si el ser humano tiene esa condición de agresividad, también tiene las facultades para rechazarla. Considera que la violencia tiene una serie de incentivos que denomina “demonios internos”: la depredación, la dominación, la venganza, el sadismo y la ideología. Contrarrestando a estos demonios internos, disponemos de lo que Pinker llama “los mejores ángeles de nuestra naturaleza”: Empatía, autocontrol, sentido moral y razonamiento.

Si los “mejores ángeles” prevalecen sobre los “demonios internos” dependerá de factores externos como son las costumbres culturales y la contingencia histórica. Finalmente, identifica cinco fuerzas históricas claves para la disminución de la violencia: Leviatán (expresión de Hobbes para definir el estado y sistema jurídico con monopolio del uso legítimo de la fuerza), comercio, feminización, cosmopolitismo y la escalera mecánica de la razón (quiere decir, una intensificación del conocimiento y la racionalidad a los asuntos humanos).

Las críticas a esta teoría que se pueden hacer son: utilización de métricas no homogéneas para medir datos, datos fragmentados sobre todo en épocas antiguas, durabilidad-letalidad de los conflictos, no tener en cuenta otros tipos de violencia más cercanos a la familia, a la sociedad, los “mejores ángeles” no distribuidos homogéneamente a nivel mundial.

Esta teoría explica el pasado, pero no da tendencias de lo que puede pasar en el futuro. Está claro para mi que si algunas de las fuerzas históricas como la fortaleza de los estados, el comercio o el cosmopolitismo sucumbe es probable que la violencia deje de disminuir. Aunque no deja de ser una idea muy atractiva.


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