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La guerra híbrida. ¿Un nuevo concepto?

3 May , 2018  

Juan Manuel Álvarez Espada

 

Desde Encinasola


Introducción.

Hasta mediados del siglo pasado, la guerra, como expresión de una estrategia de conflicto, se consideraba como convencional por parte de los estrategas y polemólogos. Se trataba de un choque de voluntades con amplio gasto de recursos, donde se buscaba el punto de desequilibrio en una batalla decisiva (ejemplos, muchos: Verdún, Cambrai, Varsovia, Las Ardenas, Alamein, Kursk, Diem Bien Phu) para derrotar al enemigo (concepto clave de la teoría militar de Jomini).

El concepto de guerra, con el adjetivo convencional, ha ido evolucionando y volviéndose más complejo desde entonces. Como decía Von Clausewitz, la guerra cambia con el tiempo, adaptándose al mismo, con sus condiciones previas y, por supuesto, cambiará con sus posteriores evoluciones.

Su evolución se ha podido comprobar en los recientes conflictos: la guerra compuesta, con el uso simultáneo y deliberado de una fuerza principal regular con fuerzas irregulares dispersas, por ejemplo en Vietnam donde las fuerzas nacionalistas, derrotaron, primero a los franceses y luego, convertidos en Vietnam del Norte, a los estadounidenses; la guerra asimétrica donde una fuerza convencional lucha frente a fuerzas insurgentes, por ejemplo en Irak o Afganistán donde fuerzas estadounidenses se enfrentaron a la resistencia.

Evidentemente, eestas nuevas formas de hacer la guerra han seguido conviviendo con la forma convencional de hacerlas: guerras indo-pakistaníes, guerra de los seis días y del Yom-Kippur, guerra entre Irak – Irán, guerra de las Malvinas, etc. Pero podemos observar que este tipo de guerra cada vez es menos utilizada.

Un nuevo adjetivo para el conflicto armado se está utilizando con mucha profusión desde hace unos años. Me refiero al adjetivo híbrido que conforma el concepto de guerra híbrida. Se utilizó por primera vez en un artículo escrito por el General Mattis y Teniente Coronel Hoffman en una revista norteamericana en 2005 (ver aquí).

Estos miembros del ejército norteamericano quedaron sorprendidos por la capacidad de resistencia de las insurgencias iraquí y afgana frente a una potencia militar con grandes recursos y, tecnológicamente, muy avanzada. Consideraban, que, mientras su estado mayor y gobierno, basaban sus estrategias para alcanzar la victoria en potencia de fuego y tecnología, esta quedaba una vez más truncada por la simple lección de que el papel predominante en la guerra corresponde al ser humano y a su creatividad. Para ellos, la superioridad convencional crea una lógica convincente para que los estados y los actores no estatales salgan del modo tradicional de guerra y busquen alguna combinación inesperada de estrategias y tácticas para disponer de una ventaja.

Este mismo pensamiento lo tuvieron algunos años antes, en 1999, dos militares chinos, los coroneles Qiao Liang y Wang Xiangsui que escribieron un libro titulado “Guerra sin restricciones” (versión en inglés, aquí), al darse cuenta que la guerra convencional con una potencia militar tecnológicamente muy superior, era imposible de ganar si no se hacía alguna variación en la misma. Estos militares chinos, consideraron en dicho trabajo, que la guerra, no debe estar sujeta a restricciones y que esta, debe de aplicarse en ámbitos fuera del campo militar, donde las reacciones siempre están más constreñidas por el derecho internacional y la opinión pública. Este trabajo, supone la ampliación del libro de Mao Tse Tung, “La Guerra Prolongada”, en la que ya se hablaba de una guerra asimétrica con componentes convencionales.

Tres definiciones. Domando la complejidad.

Pero, ¿qué es la guerra híbrida o qué es una amenaza híbrida, desde el punto de vista de la defensa?

La primera definición de este concepto realizado por Mattis-Hoffman indicaba que una guerra[…]

[…] híbrida emplea armas convencionales combinado con acciones insurgentes, guerrilleras o terroristas, acompañadas de ataques a redes de comunicaciones e informáticas y guerra comercial.

Dicha combinación estaría coordinada estratégicamente y tácticamente para poder darse incluso en un mismo escenario bélico (a diferencia de la guerra compuesta).

Una segunda definición, como refinamiento de la anterior, fue propuesta por el mismo Hoffman en otro artículo escrito en 2009 (ver aquí), indicando que una amenaza híbrida para la defensa […]

[…] es cualquier adversario que de forma simultánea y adaptativa emplea una combinación fusionada de armas convencionales, tácticas irregulares, terrorismo, comportamiento delictivo (delincuencia organizada y ciberdelincuencia) e información y desinformación en el espacio de batalla para obtener sus objetivos políticos.

Es interesante constatar que, entre la primera y la segunda definición, hay dos novedades:

  • La primera novedad estriba en que, en la primera afirmación, se habla de ataques a infraestructuras de decisión y comunicaciones mientras que, en la segunda, se amplía este concepto pues dichos ataques, no solo a infraestructuras estratégicas sino a la sociedad en general, pueden ser debidos a delincuencia organizada por el propio estado o a fuerzas no estatales.
  • La segunda novedad importante estriba en incluir los procesos de información, desinformación y propaganda contra el enemigo ejercidos por el país o coalición de países que ejerce la amenaza híbrida o plantea una guerra híbrida contra ese enemigo.

Aunque las labores de información, desinformación y propaganda frente a un enemigo son muy conocidas, existen dos elementos nuevos realmente inquietantes: la velocidad de transmisión de los mismos y el gran alcance que pueden tener con la proliferación de redes sociales.

En un artículo (ver aquí) de 1999, el General norteamericano Charles Krulak plantea una teoría muy interesante sobre el aspecto informativo y su implicación en la naturaleza de los actuales conflictos. En su artículo, se habla de la guerra de los tres bloques que se pueden dar en un mismo escenario. Tres acciones diferenciadas completamente y que define como bloques. En un bloque pueden darse enfrentamientos con unos grupos armados, en un segundo bloque estar realizándose ayuda humanitaria y en un tercer bloque estar como fuerza de interposición entre grupos enfrentados). A estos tres bloques, Hoffman, agrega un nuevo bloque, procedente de las experiencias en Somalia y en Iraq: la comunicación de las ideas y el enfrentamiento de estas con las del enemigo; los conflictos armados, son también luchas de ideas que compiten entre si por hacerse un hueco en los canales de comunicación y, por ello, es importante que en estos tres bloques: lucha, ayuda e interposición se comuniquen lo más rápida y ampliamente posible para aumentar la credibilidad en la población local que permita establecer relaciones y, por supuesto, con el resto del mundo.

Una tercera definición de guerra híbrida, mucho más actualizada, incorpora la necesidad de comunicar objetivos y resultados, es presentada por el Mayor Brian P. Fleming en un trabajo realizado en 2011 (ver aquí).

Un actor de guerra híbrida se caracteriza por poseer un mando y control descentralizado, por ejecutar las actividades militares y no militares distribuidas, por combinar acciones convencionales, irregulares, terroristas y métodos criminales disruptivos, por explotar las condiciones ambientales operativas complejas, y por operar con la intención de sacrificar el tiempo y el espacio con el fin de lograr una decisión por desgaste. Todo ello controlado por una estrategia de acción psicológica mediante operaciones de desinformación y propaganda.

En esta definición, que engloba las dos anteriores, plantea las siguientes cuestiones desde mi punto de vista:

  1.  ¿Debemos entender la guerra híbrida o las amenazas híbridas como estructurales (combinación de acciones) o como una modalidad nueva de combate?
  2. ¿En la guerra híbrida se utilizarán los modos de combatir de manera secuencial o de manera simultánea?
  3.  ¿Podrán fusionarse las acciones bajo un mando estratégico único? ¿y bajo un mando táctico único?
  4.  ¿Es una guerra híbrida la conjunción de todos los modos o bien solo una parte de ellos?
  5.  ¿Consideramos el terrorismo y la delincuencia organizada como un modo coordinado de guerra híbrida y por tanto dentro de una estrategia más general o bien son expresiones de una sociedad que entran a formar parte de forma colateral de la guerra híbrida?

Y la OTAN, ¿qué piensa de todo esto?

Hasta ahora, la visión de la guerra híbrida que he desarrollado se basa en los escritos de pensadores militares norteamericanos. Lo cual es normal, puesto que los norteamericanos, ya sea en solitario o a través de la OTAN, han participado en muchas de las acciones militares de los últimos 18 años. Las conclusiones que han podido sacar de ellas son más provechosas que las de otros países. EEUU como miembro de pleno derecho de la OTAN ha promovido siempre una actualización continua de los marcos estratégicos de la organización. También sabemos que la OTAN es una organización defensiva en su marco de actuación y que, por tanto, sus estrategias están orientadas a tener un papel más bien pasivo en los conflictos en los que participa, salvo excepciones.

La guerra híbrida, apareció como concepto en 2010, en un documento de la OTAN (ver aquí) pero solamente como la posibilidad de que un grupo terrorista pudiera actuar como un estado y provocar una amenaza mediante armas de destrucción masiva. Incorpora, también, otras posibles amenazas como el terrorismo y ciberataques contra estructuras de comunicación, sabotaje de sistemas de distribución de energía, etc…

A raíz de la crisis ucraniana, es decir, a partir de 2013 y de las implicaciones rusas en la misma mediante operaciones híbridas (ver interesante vídeo de la OTAN aquí), se realizaron acercamientos al problema y el aumento de artículos y libros internos sobre el tema aumentó exponencialmente.

Interesante es ver, también, como la utilización del concepto “hibrido” ha ido aumentando desde 2013 en las sucesivas cumbres que ha tenido la alianza. Si en la cumbre de la OTAN de Chicago de 2012, anterior a la crisis ucraniana, la palabra híbrida no aparecía en documento alguno, en la cumbre de Gales de 2014 aparecía en 5 ocasiones, y en la de Varsovia, celebrada en 2016, en más de 10 ocasiones. Lo cual da pie a interpretar la preocupación por el nuevo concepto.

De las diferentes cumbres podemos destacar los siguientes puntos importantes:

  • Gran confusión sobre qué es la guerra híbrida. Dado que, al concepto, se acercan a partir de dos ámbitos diferentes: desde actores no estatales como Hezbolá (Líbano) y Estado Islámico (Siria/Irak), hasta actores estatales como Rusia (en Ucrania) o como China (Mar del Sur de China).
  • Necesidad de adaptación frente a desafíos complejos y cambiantes. Uno de los más interesante por su acercamiento multidisciplinar al concepto, es un artículo en 2015 (ver aquí).
  • La misma OTAN considera que está en desventaja frente a este tipo de guerra.

La necesidad de evitar las confusiones, adaptarse rápidamente a los cambios y recuperar la desventaja ante este tipo de guerra, llevó a crear en Finlandia el centro europeo contra las amenazas híbridas (ver aquí) conjuntamente por la Unión Europea y la OTAN.

En España, un concepto reciente.

En nuestro país, el concepto guerra híbrida o amenaza híbrida ha salido hace poco tiempo del campo académico (no mucho más tarde que en los países europeos o que en los pertenecientes a la OTAN). A raíz de las sucesivas cumbres de la OTAN y de la toma en consideración por parte de la UE (ver nota de prensa en 2016 aquí) se ha incorporado a nuestra seguridad nacional.

Efectivamente, en el informe de seguridad nacional de 2017 (ver aquí) se incorporó ampliamente este concepto (en el anterior informe en 2013 no se contempló ni una sola vez). En dicho informe se define amenaza híbrida como

la combinación de amenazas convencionales y no convencionales orientadas a la desestabilización de nuestra forma de vida, y cuya identificación y atribuciones resultan especialmente complicados.

Se define acciones híbridas

como las acciones combinadas que pueden incluir, junto al uso de métodos militares tradicionales (convencionales), ciberataques, operaciones de manipulación de la información, o elementos de presión económica, que se ha manifestado especialmente en procesos electorales. Persiguiéndose la desestabilización, el fomento de movimientos subversivos y la polarización de la opinión pública.

Especialmente importante es esta última definición porque realmente da el toque de atención en lo que para mí es verdaderamente importante: la desestabilización, el fomento de movimientos subversivos y sobre todo la polarización de la sociedad.

¿Ha sufrido España, acciones híbridas? Aparentemente no, aunque podría cuestionarse mi respuesta dado que una de las características de las acciones híbridas es que la identificación de las mismas resulta complicada.

No obstante, en el tema catalán, si se observan acciones de información y desinformación de diversos signos, así, El Periódico,  El País, por poner un ejemplo, confirman injerencias rusas en el proceso soberanista de Cataluña (ver aquí)  en RT (Russia Today) se desmienten las injerencias rusas en Cataluña (ver aquí). Lo que si es cierto, sea verdad una cosa u otra, es que Cataluña importa a Rusia por el aumento del número de referencias a este tema en elementos afines a Rusia (ver editorial El Mundo aquí) y porque incluso un representante directo del presidente Vladimir Putin, Dimitri Medóev ha abierto una embajada de “Osetia del Sur” (país independizado de Georgia y no reconocido internacionalmente) en Cataluña (ver aquí).

¡Que vienen los rusos!

Rusia, como actor estatal, observa y está siendo observado por parte de occidente y acusa y se le acusa de promover acciones híbridas en diversas zonas a nivel mundial. Pero, ¿realmente Rusia está interesada en este tipo de guerra? En realidad, sí lo está.

Tenemos dos hechos que corroboran esta afirmación. El primer hecho, fue la opinión del General jefe de estado mayor del ejercito ruso, Valery Gerasimov hecha en dos tiempos:

  • En un primer tiempo mediante una conferencia que después fue un artículo (ver aquí el original y aquí un análisis del mismo) en el se reconocía el importante papel que tienen los medios no militares a la hora de alcanzar objetivos estratégicos y sobre todo, el manejo de la información que literalmente indica

…la información abra amplias oportunidades asimétricas para reducir el potencial de combate del enemigo….

  • El segundo tiempo ocurrió en 2016 con una nueva conferencia en el que hizo hincapié en las acciones híbridas

..En los conflictos modernos, el énfasis de los métodos de lucha se está desplazando cada vez más hacia la aplicación integrada de medidas políticas, económicas, de información y otras medidas no militares implementadas con dependencia de la fuerza militar. Estos son los llamados métodos híbridos” (ver aquí).

Estos dos hechos están basados en situaciones donde el gobierno ruso ha tenido que ver como estratégicamente perdía influencia a través de las denominadas “revoluciones de colores” (ver aquí su significado).

El segundo hecho parte del think tank ruso, por excelencia, en las relaciones exteriores y uno de sus analistas. Se trata del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú y el analista en cuestión es Andrew Korypko (hay algunos más pero he escogido este puesto que está en varias páginas de pensamiento estratégico y político). Considera este analista que el gran objetivo detrás de cada Guerra Híbrida es interrumpir los proyectos de coaliciones internacionales multipolares a través de conflictos de identidad provocados externamente (étnicos, religiosos, regionales, políticos, etc.) dentro de un estado.

Desarrolla en una serie de artículos (ocho nada menos) un estudio sobre la guerra híbrida con una relación de ejemplos a nivel mundial (empiezan aquí). Un aspecto muy interesante, desde el punto de vista estratégico, es que para Korybko, la guerra híbrida es una aproximación adaptativa indirecta para cambiar un determinado régimen por anulación del anterior mediante

la imposición de unos movimientos populares que derivan rápidamente desde un aspecto pacífico hasta la generación de disturbios y el paso al terrorismo urbano...

Es decir, la generación de un cambio político o de situación política mediante la generación de distorsiones de baja intensidad que pueden ir aumentando para probar la fuerza de ese régimen o ese estado en concreto. Considera importante controlar el flujo de información y desinformación al respecto para dominar la opinión pública.

Por tanto, desde el punto de vista ruso, la guerra híbrida debe ser utilizada para la desestabilización de los países de la OTAN, Europa en general y EEUU, y, a su vez, debe ser eliminada de la zona de influencia de la federación rusa puesto que considera que es una propuesta novedosa de guerra por parte de EEUU.

CONCLUSIONES.

A modo de conclusión en este pequeño estudio sobre la guerra híbrida indicar lo siguiente:

  • La adopción de nuevos adjetivos, híbrida, frente a conceptos simplificados, como guerra, ayudan a especificar y debatir mejor los condicionantes, causas consecuencias de los mismos.
  • La guerra híbrida es un nuevo concepto. Es verdad que aúna conceptos ya conocidos como guerra convencional, terrorismo, ciberdelincuencia, desinformación, etc.. pero no unidos operacionalmente (la unión de la estrategia con la táctica).
  • Sun Tzu, indica que el principal objetivo en una guerra, no es destruir al contrario, sino anular su voluntad de lucha. Si a esto añadimos que la guerra es un fenómeno político y social, y no exclusivamente militar en el que los dirigentes políticos deberían aportar racionalidad, los militares la voluntad, la población lo emotivo y pasional y los medios de comunicación la información, la guerra híbrida puede ser un concepto a tener en cuenta.
  • Por ser la guerra híbrida, adaptativa e indirecta, puede realizarse de manera secuencial o simultánea en sus acciones. Debe tener un mando estratégico único y la utilización de distorsiones como terrorismo y delincuencia deben de operarse de manera coordinada.
  • Por último indicar que la guerra híbrida es adecuada en estados o zonas donde el componente de identidad (nacionalidad, religión, aspectos sociales) sea frágil y consecuentemente fácil de batir.

 

 

 


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