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LEV VYGOTSKY: “PENSAMIENTO Y LENGUAJE”

15 Ene , 2021  

LEV VYGOTSKY: PENSAMIENTO Y LENGUAJE

Julio Gómez Aranda   Enero 2021

Entusiasta de la Filosofía (Hegel y Espinosa) y del teatro (Shakespeare, Stalinavski…), su primera obra hace referencia a la Psicología del Arte (tesis doctoral 1925), influenciado por el estructuralismo (Jakobson), su preocupación posterior le hará incidir sobre las funciones específicamente humanas, en oposición a las meramente naturales o biológicas; y  sobre la enseñanza de los discapacitados.

Su objetivo es descubrir como interaccionan las distintas  funciones psíquicas (percepción, memoria, pensamiento…) tratando de comprender cómo y cuándo lo hacen a lo largo de su desarrollo. Para ello evita  confundir los conceptos de pensamiento y lenguaje sea mediante una mera asociación mecánica o bien  separándolos radicalmente cual si no tuvieran nada que ver. Ambas metodologías son limitantes.

Su teoría tiene en la unidad de la palabra su objeto esencial ya que  vincula tanto significado como sonido, semántica y fonética articulándose interactivamente y si bien en su evolución siguen caminos inversos, constituye el núcleo y nexo fundamental  entre habla y pensamiento.

Entiende la psicología más como un método que como una ciencia con pretensión de universalidad, dado que las sucesivas corrientes (Conductismo, Psicoanálisis, Gestal…) han tratado de competir por la hegemonía, estando por otra parte en profundo desacuerdo. Así los conductistas creen que todo son condicionamientos, los psicoanalistas que todo es inconsciente y los de la Gestal que todo es percepción. Igualmente se aleja del pensamiento psicológico marxista que pretende limitar al historicismo economicista la explicación del mundo personal. Y si bien el principio esencial es la actividad socialmente significativa, el fenómeno dialéctico no es lo mismo en Historia, que en Filosofía, que en Psicología… Estas corrientes por querer ser hegemónicas acaban en dogmatismos cerrados generalizando sus  fundamentos como verdades absolutas, pues desde ciertos descubrimientos empíricos, pretenden  derivar conceptos que conformen lo real plenamente, acabando en una visión cosmológica de la realidad del comportamiento humano.

Lógicamente por no seguir las directrices ideológicas de Marx, Engels y Lenin, su pensamiento pedagógico estuvo prohibido desde el 1929 hasta los años 50, por considerarlo burgués y metafísico, en buena medida similar al de Durkheim y Piaget, siendo ya reconocido en la URSS a partir de los 70. Recordemos que la corriente preponderante en la URSS en ese tiempo era el conductismo y que  Paulov, Skinner… veían la Conciencia como una superstición, un concepto idealista y no científico.

Para Vigotsky, la psicología no puede ignorar ni la vida emocional ni la cultural. Para ello se ha de indagar no solo en los hechos observables (comportamientos) sino en sus posibles  causas (Historia, Filosofía, Economía…), siendo los cambios en el desarrollo de la Conciencia el centro neurálgico del pensamiento. La psicología ha de ser un instrumento para profundizar en las actividades propias del ser humano. A través de lo que él denomina instrumentos psicológicos (gestos, palabras, sistema de memorización, toma de decisiones…), trata de profundizar en la ontogénesis  y desarrollo del pensamiento y el lenguaje,  relacionando de manera adecuada las funciones psicológicas inferiores y las superiores. Esto es: Atención y Atención Selectiva, Memoria y Memoria lógica, Voluntad irreflexiva y Voluntad consciente… y así con todos los elementos que estructuran y posibilitan la inteligencia humana a través del lenguaje. De tal manera que el desarrollo de las funciones psicológicas naturales (percepción, memoria, atención…) aparecen intrínsecamente ligadas a las culturales: (planificar, decidir, evaluar…) y constantemente complementándose y completándose. Siguiendo la suprema ley genética (Arnold Gesell): “Todo pensamiento del presente procede del pasado”.

Su objetivo es la comprensión de la Conciencia como clave de la psicología del comportamiento,  tratando de superar la dicotomía: Ciencia (naturalismo, materialismo…)  versus  Metafísica (espiritualismo, idealismo…).

La escuela de Würzburg liberó del asociacionismo el flujo del pensamiento sin valorar el significado y cayó en metafísica (S. Agustín, Descartes…). “Pienso luego existo” que califica de subjetivismo extremo, y desde donde  podemos deducir que el mundo existe en la forma en  que lo definimos, donde el punto de partida por lo tanto era el punto final. Así mismo difiere de su interpretación filogenética percatándose de que el pensamiento productivo del ser humano difiere de las operaciones mentales de los animales, pues la palabra le  otorga mayor complejidad a su naturaleza  ya que no es solo perceptiva.

Achaca a la teoría de la Gestalt  que se centre en las percepciones ignorando que el significado en sí es ya pensamiento,   manteniendo separado el pensamiento del habla, reduciéndolo a formador de estructuras dependientes de los objetos. Consideraban que no cambiaban los significados al aumentar el número de las palabras, negando así las reglas del propio pensamiento, ya que las sucesivas generalizaciones alteran el significado, alimentando así la posible veracidad de los prejuicios. Por lo que  cada nuevo  concepto cambia la idea de la realidad, al menos completándola.

Difiere también del personalismo de Stern,  encuadrándole en una visión intelectualista y antievolutiva, otorgando demasiada importancia al individuo, negándose a aceptar que las primeras palabras son más gestuales que reflexivas, más emocionales que pensamiento significativo, es decir, no intencionales, sino como producto de un pensamiento no de una intención.

Su planteamiento teorético también discrepa del   cognitivismo de Ausbel y su escasa proyección heurística, que sin duda es parte sustancial de la formación y asimilación de nuevos conceptos, es decir, en generar pensamientos, como del de Piaget con el que mantiene un debate más en profundidad y extensión.

Considera que entre pensamiento y palabra no existe en principio conexión, ya que su origen es distinto y  sus relaciones internas son producto de su desarrollo y no son meramente mecánicas.

La unidad imprescindible para abordar el estudio de sus relaciones es la PALABRA,  es la unidad esencial e irreductible. Cada palabra es una generalización y por lo tanto un concepto, por lo que su significado constituye ya pensamiento que se materializa en ella iluminándola. El habla significativa es la unión de la palabra y el pensamiento y su significado evoluciona desde las generalizaciones primitivas a abstracciones más globales y complejas que modifican el significado de la realidad que percibimos.

Centra por lo tanto su estudio en la semántica de las palabras y en la deriva de las generalizaciones que suponen tanto su significado  como su sentido aludiendo a la propia experiencia individual. Dando predominio al sentido que depende del contexto sobre el significado. Un lenguaje sin palabras se convierte en una comunicación de experiencia pobre. Entiende que las comunicaciones sin  ellas son meros contagios afectivos y escasamente racionales.

La función primero es empírica (experimental del niño) e inconsciente, de tal manera que  los conceptos espontáneos no están desvinculados de los científicos, sino que estrechamente relacionados. Advierte que Piaget no alcanza a evidenciar de donde surge la conciencia porque consideraba ambos conceptos independientes, y siendo en principio, los espontáneos, los más genuinos,  no podrían dar lugar a los adquiridos a posteriori, los científicos, por las fases de aprendizaje, fracturando los enlaces sistémicos con el desarrollo. Por ello considera que cae en un cierto biologicismo. Al igual que Thorndike que trató de demostrar que el aprendizaje no alteraba  el desarrollo cual si fuera independiente de él.

Evidenció que los conceptos científicos se aprenden conscientemente antes, además  de porque se reciben más sistemáticamente y con ayuda,   porque los espontáneos  implican conciencia y control deliberado. Su rico contenido en experiencia, vivencia emocional,  dificulta su control voluntario a nivel consciente. Por otra parte evolucionan en sentido contrario al de  los deducidos  conceptos científicos, mientras los espontáneos van de la realidad a la cabeza, de abajo a arriba podríamos decir, los conceptos científicos van de arriba a bajo, desde la construcción teórica a la comprensión lógica. Curiosamente el pensamiento del niño sigue en su ontogénesis  una lógica inductiva  pues aprende la idea de flor antes que la de rosa, ya que sin la generalización asentada no es posible la concreción. Con posterioridad podrá platear lo deductivo.

Estudioso de los procesos de creación y de la cultura considera el carácter geológico en la formación de los conceptos, siendo su formación sin duda capital para el desarrollo del lenguaje: parte de la percepción y la actividad,  sucediéndole una fase preconceptual compleja algo borrosa, dando lugar a seudoconceptos en cuanto a su significado, hasta cuando consigue distanciarse del objeto y  establecer la generalización. En principio los objetos animales o cosas están ligados intrínsecamente a sus atributos. Al transferirlos o aplicarlos de nuevo le siguen como los apellidos a las personas. Al desarrollar el pensamiento abstracto los nuevos significados se independizan de su nominalización inicial.

Este proceso de formación conceptual  consiste no solo en memorizar palabras y asociarlas sino que requiere de un proceso creativo en el que el factor generativo  se encuentra inducido por la funcionalidad de las palabras siendo muy importante tanto la significatividad como  el sentido derivado de la realidad inmediata. Importan más por lo tanto en su génesis el contexto y su carga  emocional, entendiendo la  Conciencia esencialmente como un producto de la significatividad social.

En este camino hacia la estructuración interna del lenguaje el orden de sucesión no coincide con el estipulado por Piaget, al que le reconoce su extraordinaria aportación.  Sincretismo y autismo, fases iniciales para Piaget, constituyen etapas más tardías del desarrollo para Vygotsky, así como el habla egocéntrica no desaparece cuando el niño se socializa, sino que en principio es habla social, que constituye el vínculo esencial con la posterior habla interna. Y el habla interna dominada en principio por la percepción acaba desarrollando el pensamiento. Donde Piaget ve confrontación (egocentrismo versus habla social), Vygotsky  ve interacción y complementariedad (habla interna inconsciente da paso a la social consciente, lo intrapersonal como producto de lo interpersonal). El habla interna  tiene una sintaxis específica en la que solo se conserva el predicado. Esto ocurre en el habla externa cuando es muy conocido el interlocutor, y decimos que sobran las palabras. Es semántica más que fonética pues trabaja con significados plenamente. Curiosamente la gramática precede a la lógica. La modificación gramatical afecta al significado. En el lenguaje oral las palabras están más ligadas a  su significado que a su sentido. En el pensamiento ocurre lo contrario.

Piaget no valoró adecuadamente el egocentrismo como fase previa estrechamente vinculada al del pensamiento formal. El egocentrismo evoluciona a través del habla interna a la externa o social. De hecho el egocentrismo no acaba cuando comienza el habla social sino cuando la individualización se ha desarrollado suficientemente para adquirir cierta autonomía del exterior del que en principio es tan dependiente. El habla egocéntrica es por lo tanto perceptiva y profundamente social, es una especie de monologo social hacia el exterior, el niño piensa en voz alta preguntándose con las palabras que todavía no comprenden empero que le facilita el medio externo, es decir el social más próximo, en modo alguno es una  sincretismo autista, sino que está causado por la indiferencia entre el habla interna y externa pues aún no requiere compromiso social de la psique, y desaparece cuando se percibe el sentimiento social de ser entendido. La exclusión del factor  colectivo inhibe al egocentrismo, éste degenera a partir del habla social de la que depende plenamente pues es su origen genético.

Vygotsky profundiza más en la influencia social del conocimiento, y mediante su Zona de Desarrollo Próximo, facilita las medidas propedéuticas que pueden llegar a mejorar los resultados obtenidos por  los condicionantes genéticos, es decir, posibilitando lo que hoy nos dice la epigenética y los nuevos descubrimientos neurológicos.  Piaget aunque a mi modo de ver no desconecta tan radicalmente la evolución biológica de la educativa, sí que se muestra en este sentido menos efectivo en su discurso paidológico. De hecho su teoría cognitiva permite la comprensión del desarrollo hasta la fase de las operaciones concretas, no consiguiendo dar una explicación  suficiente del pensamiento formal, que es quien imposibilita en buena medida la consecución de los objetivos de la secundaria obligatoria, dónde evidentemente la influencia de lo social se muestra con mucha más contundencia.

Sin embargo considera Vygotsky,  cuestión  que no comparto, que Piaget cae en el idealismo cuando cree que los fundamentos genéticos e individuales son,  a la hora de explicar la causalidad del pensamiento lingüístico, la primera razón, dejando el ámbito social en un orden secundario, en cuanto que condicionante y no como determinante del hecho de pensar. Es decir, establece que el significado, el vínculo esencial entre habla y pensamiento, la imagen mental o la asociación de sentidos que  pudiera contener, es causado fundamentalmente por la interacción social mediante la cual se configura. Y esto sería así, estrictamente así, si el desarrollo cognitivo fuese estático, ya que si bien estará siempre influido  por la necesaria relación con el de los demás, no es menos cierto que es el individuo, con todas las concomitancias que pueda recibir, quien tratará de establecer, de aceptar o inventar una nueva y más completa significación. Y ello no sería idealismo en su sentido retrógrado, o de alejamiento de lo objetivamente científico, sino la necesidad de creer en la Libertad personal y poder concluir que en base a la ya aludida prosperidad propedéutica merece la pena tratar de evidenciar, con la intención de mejorarlos, algunos de los convencionalismos y costumbres paidológicas vigentes.

Para ello, dentro de nuestro ámbito, resulta imprescindible la lectura de autores como Vygotsky cuya compleja lucidez y profundidad intelectual culmina en las frases con las que concluye “Pensamiento y Lenguaje”: La conciencia se refleja en una palabra como el sol en una gota de agua. Una palabra es a la conciencia como la célula a un organismo, como un átomo al universo. Una palabra es un microcosmos de la conciencia humana.

  • “Pensamiento y Lenguaje” Editorial Paidos, febrero 2015


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